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El BCC se convierte en carnaval con Los Fabulosos Cadilacs Correo electrónico
Escrito por Paulina Méndez, Miércoles 20 de Abril de 2016 16:35   

Los Fabulosos Cadillacs en Rosarito

Eran las siete en punto y ya había autos estacionados por todos lados. La euforia comenzaba con la espera desde temprano, aunque algo pasiva. Recorrí los estacionamientos en donde un extraño mix de Los Fabulosos Cadillacs emergía con Soda Stereo, mientras esperaban, la mayoría pisteaba en sus carros.

Ceci Bastida abrió el escenario a las 9:15 p.m., pero al parecer los fans querían lo esperado y veinte minutos bastaron para su show. A continuación un silencio, veinticinco minutos para comprar una birra, hacer pis y ver a personajes como: la chica de cabello rosa que saltaba emocionada a la espera o un barbudo sin camisa.

La gente chiflaba, pisteaba y pedía oír a LFC. Justo antes de lo esperado, a las 10:25 p.m., un sonar de un bajo, se ilumina el escenario, las pantallas se prenden y comienza el acomodo, Ariel Minimal, Flavio Cianciarulo, Mario Siperman, Fernando Ricciardi, Sergio Rotman, Daniel Lozano y a lo lejos,  viene Vicentico; con su ya famoso bastón en mano y unos guantes de piel como todo un capo*. El sonido vibra, la gente se prende y comenzamos a cantar quinto centenario entre gritos, saltos y mucha emoción.

Así dio inicio la gira de 30 años de LFC,  un concierto que estuvo sold out  con más de 15 mil personas y estuvo cargado con canciones legendarias  como: sábato, estoy harto de verte con otros, demasiada presión, revolution rock, piazzolla… A mitad del concierto Vicentico desaparece y vuelve con un saco azul, porque obvio, no podía faltar esta canción en el repertorio, al momento del coro todo explota y el concierto se llena de energía, más saltos, más slam, más birra voladora y unos buenos visuales. Tras el playlist con Manuel Santillán, Luz del Ritmo, Carmela, Carnaval Toda la Vida, y de repente Mal Bicho, el concierto se vuelve carnaval, un Crowd surfing y una experimentación al modo Vicentico, pidiendo dejar los celulares de lado, apagar la luz y quedar en silencio tres segundos. Cosa que no se logra al cien, pero al volver con el sonido, el Yo no voy,  retumba, con furia, con despojo. Una hora y cuarenta y cinco minutos de rolas en su máxima interpretación, con Siguiendo la Luna la rola más romántica y cerrando episodio con El Satánico Dr. Cadillac.

La gente grita su vuelta, y cinco minutos después, se escucha un reggae con Calaveras y Diablitos, seguido de un bajón de beat con Vos Sabés. Pronto,  Sergio Rotman improvisando, sonó una batería, un estilo de murga* y volvemos a brincar, la más esperada por muchos, la más cantada por todos, Matador, la clásica para cerrar el concierto, pero todo se voltea con otro apagón de luz, un sonido de ska light y reggae, luces, un visual de gracias Tijuana, y un oh, oh, oh, a todo pulmón que bastó para mandarnos a dormir a todos en hermandad.

Los guds:

 

  • Los visuales obvio.
  • La onda que le metió Danny Lozano tocando a full a pesar de estar lesionado.
  • El aire acondicionado.
  • Había papel siempre en los baños.
  • El coreo de la gente para hacerlos volver en su primera retirada.
  • Salir de la sala brincando en manada con el oh, oh, oh.

Los Fails:

  • La típica birra voladora.
  • El guey con su gopro todo el concierto que no saltaba ni se emocionaba.
  • La fila laberinto de la salida cuando acabó el evento.
  • Los fans que no se sabían medio playlist.

 

Abrieron con: Quinto Centenario
Cerraron con: Yo no me sentaría en tu mesa.
Duró: Casi dos horas. 10.25 a 12:15
Lugar: Centro de Convenciones Rosarito

Fotos por: Ser iulian.


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Última actualización el Miércoles 20 de Abril de 2016 16:37
 
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