Tijuana Eventos

Mar04242018

Última actualización09:38:55

Un día en el mundo de Vetusta Morla: raro, maldito y dulce Correo electrónico
Escrito por Laura Rodríguez, Miércoles 26 de Junio de 2013 09:42   

Una noche como la de anoche intensa, profunda y sentida, íntima…  desde mi punto de vista uno de los mejores conciertos de lo que va del año, en este mi trabajo, al que bien le puedo llamar suerte, pero las cosas por el principio: les cuento que es 15 de junio y son las 9 y media de la noche. El escenario ya está ocupado por Slares  que está a punto de terminar para darle paso a Glasmus, ambas bandas muy buenas, locales, que tienen el honor de ser teloneros de los españoles. ¡Y pensar que hace un año estuvieron a la par de las bandas locales! Como cualquier hijo de vecino, cuando por primera vez Vetusta Morla visitó Tijuana aquí mismo en el Black Box.

Cuando supe que vendrían a Tijuana casi brinqué de la emoción, pero llegar y ver tan poca respuesta me pareció extraño y desafortunado, tanto para los tijuanenses como para la banda. Dan las 11:10 ya nos han permitido estar cerca del escenario siendo esta la señal de que almenos faltan 15 minutos para que todo comience. Hago apuestas con un compañero de prensa sobre en cuanto tiempo comenzará, yo digo 15, él dice 20, ambos perdemos. Justo a las 11:38 la gente grita y Vetusta Morla toma el escenario “Los días raros”  comienza  a sonar.  Escuchar los primeros versos, es algo mágico, pensé que escucharía esta rola casi al final, es una de mis favoritas.  “Boca en la Tierra” es la siguiente, la energía de la banda vibra por todo el lugar, y tal vez habremos solo unas 200 personas, pero cada una está en sintonía con lo que está pasando y corea cada una de las rolas. “Cenas Ajenas” es nuestra última oportunidad para las fotos. Pucho (vocalista) nos dice lo felices que están de estar en Tijuana que es una ciudad “dónde todo puede pasar” y cuenta como en la prueba de sonido al querer darle un abrazo a Álvaro (bajista) ha tirado el bajo y se ha dado una buena “ostia”. Con muy buen humor y energía a montones el concierto sigue con “Copenhague”, “Un día en el mundo”, “Escudo Humano”… donde todos corean : ”úsame sin miedo, úsame, tu coartada, tú excusa para soñar”.

“En el rio” con sus percusiones mueve los pies de todos, al terminar Pucho nos platica de la siguiente canción, dedicada a Luis Buñuel y nos dice que le parece muy acertada ya que estamos en un ciudad “muy cercana al deseo”  y entonces “Baldosas amarillas” comienza a sonar. “Sálvese quien pueda” nos pone a cantar y nos inyecta esa necesidad de hacer las cosas, de ¡no importa, yo puedo,  lo haré! Y justo después nos invitan a ser “Valiente”. “Saharabbey Road” nos sigue incitando “no hay más que temer, tan solo seremos libres cuando no haya nada más que perder”, mientras nos ponen a cantar los coros finales. Y justo después, llega una de las estelares de la noche “Maldita dulzura”, que nos recuerda lo dulce y amargo que puede ser el amor. Y ya que nos perdieron, nos muestran los “Mapas” que es la siguiente rola. Luego, salen todos de escenario un poco y entran unos tipos con un tambo gigante de metal, ese tipo de los que utilizamos como depósito de basura.  Lo colocan en medio del escenario. Vetusta vuelve y Pucho, Jorge y Guillermo vienen con unos “sticks” de madera y se colocan a un lado del tambo. Pucho nos dice que esta canción va dedicada a esos seres que quieren apoderarse de los sueños de la gente y nos pide que no dejemos que esas entidades nos echan abajo, que nos echen a perder el buscar nuestros sueños, “porque es lo único, que no os pueden arrebatar” ,  la música comienza y el trio hace sonar sus palitos al unísono, “El Hombre del saco”, se convierte en un himno, en un show y la gente se llena de la energía que emana del escenario, haciendo una peculiar y electrizante versión de esta canción. Justo después, y ya con los corazones acelerados, Vetusta se despide y agradece.

La gente se niega a despedirlos y comienzan a pedir canciones y a corear la ya clásica de cada concierto: “Otra, otra”. Después de unos minutos, Pucho y  Juan Manuel regresan  y “Iglú” suena  con solo voz y guitarra para complacer a los que la han pedido durante todo el concierto  “protégeme del mundo, protégeme del cuerpo, Iglú sin primavera”.  La siguiente es “Al respirar” ya con la banda completa. “Lo que te hace grande”, nos trae algo de esperanza. Al terminar,  Pucho empieza a agradecer a su técnico de sonido y a su jefe de producción que los ha acompañado en esta gira por México que cierra en Tijuana, así como a Enrique y al Black Box por traerlos por segunda vez a nuestra ciudad. Y la destinada a cerrar es “La cuadratura del círculo”, que nos deja con ganas de mas, después de un intercambio de energías entre público y banda, quedamos cargados, Vetusta se despide y agradece a todos, recibe con cariño los aplausos y se pierde al fondo del pasillo. Mientras, las luces poco a poco se encienden, la gente despierta como amodorrados, como si salieran de un sueño, se acabó, hay que reconectarse con el mundo exterior, la música de fondo inunda el lugar nuevamente y lentamente todos toman su camino a la salida… las luces de Tijuana y la sexta nos esperan.



Share:Facebook!

Última actualización el Viernes 28 de Junio de 2013 14:17
 
Enterate sobre los anuncios de TjEventos