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Una noche con "El don y la maldición" de BUNBURY... Correo electrónico
Escrito por Laura Rodríguez, Martes 20 de Noviembre de 2012 14:14   

Enrique Bunbury en Viejas Area 2012el caminante de arenas visita San Diego...

VIEJAS ARENA, San Diego.-    "Vaga mundo, voy sin rumbo..." son las 8pm y ya voy tarde, estamos afuera, a unos pasos solamente y aún no podemos entrar. La puntualidad gringa es genial, claro, hasta que llegas tarde y no alcanzas el inicio del concierto. La línea siempre es un albur, en fin, lo que importa es que ya estamos aquí y adentro del Viejas Arena ya se empiezan a escuchar los gritos, que anuncian el principio de la noche.

Enrique Bunbury esta caminando en el escenario, vestido de rojo, con llamas en los pies, con una tejana a juego y una camisa negra, sobre la que lleva un chaleco rojo también; y ahí esta, acribillándome con cada una de sus palabras, con su voz grave entonando cada una de las canciones, hechas a la medida para provocar la nostalgia, para provocar alivio, para provocar satisfacción... o simplemente para provocar. Seis músicos en la escena, su stand, en el que reposa el micrófono, esta cubierto de pequeñas calaveras como cuentas y el fondo rojo, cálido. Él se mueve en el escenario, como siempre, sabiéndose dueño de cada centímetro de él. Con toda la presencia de quién sabe que posee algo, con toda la seguridad de quién cree en cada una de sus palabras mientras las dice, mientras las canta.

 

"El extranjero" se empieza a escuchar, la gente se emociona, canta. "Odiame" es la siguiente, siendo el primer sencillo del Licenciado Cantinas, es coreada por los aproximandamente mil asistentes. Al terminar, Enrique dice "Esto es algo del disco el tiempo de las cerezas:  Puta desagradecida" los gritos de aprobación no se hacen esperar y con la misma emoción las voces se unen a la de Enrique. "No me llames cariño" es la siguiente, que digamos va muy bien ligada a la anterior, de nuevo Bunbury nos habla y nos presenta la que sigue "hay una canción para los enemigos del amanecer" y los acordes de  "Ánimas  que no amanezca" comienzan a sonar. "Ahora algo de las consecuencias " y "Los habitantes" da inicio. Poco a poco la gente sigue llegando, al parecer, es público que viene desde Tijuana y se quedó atorado en la frontera.

"Sácame de aquí, no me dejes solo..." resuena en las gargantas de todos y en la de Enrique que se entrega en cada palabra que nos regala. Y de pronto, nos vienen las de la suerte "Que tengas suertecita" y  "El día de mi suerte", y que mas decir que este hombre es  "De todo el mundo", y "Sí" que es coreada por todos diciendo "Dímelo, dímelo otra vez" ... al termino de esta última Bunbury se detiene pero la música sigue sonando y comienza a despedirse: "San Diego, gracias por acompañarnos esta noche, californianos, mexicanos del otro lado de la frontera, ha sido un inmenso placer estar con ustedes." Y aprovecha para presentarnos a su banda:

Quino Béjar (percusión)
Ramón Gacías (batería)
"Repartiendo bendiciones en el teclado y el acordeón el reverendo Rebenaque" Jorge  Rebenaque.
Robert "Bob" Castellanos ( contrabajo, bajo y coros)
"Estilo y elegancia  en la guitarra Álvaro Suite"
"Impecable Yordi Mena en la guitarra".  " Y su servidor Enrique Bunbury, gracias!"


Las luces se apagan Enrique se va, los músicos lo siguen e inmediatamente el público pide otra, no pasa mucho cuando las luces vuelven a encenderse, los músicos regresan y el griterío con peticiones de canciones no se hace esperar. Bunbury vuelve al escenario, ahora solo vistiendo el chaleco rojo , ya sin camisa y una tonada muy conocida nos hace gritar, pues "El Hombre delgado que no flaqueará jamás" acaba de iniciar."¿Cuántos vienen desde Tijuana? Sabemos lo que cuesta cruzar la maldita frontera, desde tan lejos y tan cerca", dice Enrique quién nos hizo la promesa de que en el siguiente tour ha de volver a Tijuana. Y la noche se pone melancólica con "Porque las cosas cambian", haciéndose cada vez mas agridulce escuchamos y cantamos "Aunque no sea conmigo" y la estocada final llega con "Infinito", las luces se apagan, Enrique se va, los músicos terminan la canción y le siguen tras el escenario. Volteo a mi alrededor y veo como en la última hora se ha duplicado el número de asistentes, todos un poco desorientados, se levantan como para retirarse, algunos empiezan a gritar de nuevo por otra canción, las luces del Viejas Arena siguen apagadas, es una buena señal, esto no se acaba hasta que se acaba.  De pronto, el escenario vuelve a iluminarse, los músicos son los primeros en aparecer y Bunbury dice: "No se vayan todavía, aún hay mas... para un sábado por la noche, un poco de rock and roll" y "Bujías para el dolor" es la que enciende a todos los asistentes, sorprendidos de que Enrique haya vuelto por segunda ocasión al stage.

"Nunca se convence del todo a nadie de nada" es la que le sigue y aunque parezca un poco redundante el concierto termina con "Al final". Una vez mas Bunbury agradece la noche y se marcha, los músicos aún en el escenario reciben los aplausos y agradecen, las luces se apagan, ha sido un gran show, el Viejas Arena enciende la iluminación y la gente sale satisfecha con este mosaico de canciones que va desde Flamingos hasta el Licenciado Cantinas. Son apenas las 10:30 pm y mi "simpatía natural y espontánea hacia las cosas extraordinarias", se encuentra ya mas que satisfecha, buenas noches!.

 

Fotos: Lilia Margarita Lopez


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