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Era una fresca noche de septiembre en Tijuana, faltaban dos minutos para las diez y el expectante público reunido en el Antiguo Cine Bujazán, hoy “Coliseo”, comenzaba a pasar de los murmullos a la explosión de alarde al observar el lento encender de luces en el escenario, la entrada de los músicos y el sonido de los amplificadores para recibir al compositor, productor e irreverente rockero argentino: Andrés Calamaro.
Haciendo gala de su tan comentada heterogeneidad en el estilo, la variedad de sonidos, influencias e instrumentos, el multifacético Calamaro, ataviado en una camiseta del equipo de fútbol local Xoloitzcuintles de Caliente y sus inseparables lentes oscuros, conquistó a su público que vitoreó cada una de las 24 canciones interpretadas, todas plenas de pasiones, desamor, aventuras y su irrenunciable espíritu libre, lo cual hizo de la noche algo extraordinario. Con un sencillo buenas noches como introducción, comenzó con “Quién asó la manteca”, pasando a “Alta Suciedad” donde el músico que perteneciera a grupos como Raíces y Los Abuelos de la Nada, comenzó a animar más al público que aplaudía desde lo lejos. Siguió el ritmo rockanrolero, con “Salmón”, Out-put/In-put prendido de la guitarra, para continuar con “Los Divinos”.
Demostrando su prolífico pasado musical, entonó “Una canción de amor”, que perteneció a Los Rodríguez, la banda de rock española-argentina de la cual el músico multi-instrumentista formó parte junto a Ariel Rot, Germán Vilella y Julián Infante durante los 90. Siguió con la lírica ácida y sensual de “Gin-tonic, para pasar a la melancolía de “Media Verónica”, y el ritmo contagioso de la armónica en “El tercio de los sueños” en la cual el argentino hace homenaje a su pasión por el arte taurino: “Tienen un cantante taurino, aficionado” expresó. Calamaro, quien reside actualmente en Madrid, España comenzó a elevar gradualmente el buen humor y la risa de la audiencia refiriéndose a su tequila como su psicoanalista, y después al ritmo del cencerro, un “Tuyo siempre” se escuchó en el escenario. Pasando por “Estadio Azteca” y la encantadora “Te quiero igual” que fue coreada con entusiasmo por los fanáticos, Andrés agradecía a Tijuana las voces y la noche, pidiendo un aplauso para su banda; Julián Kanevsky con la guitarra, Candy Caramelo en el bajo, en la batería José Bruno “El Niño”, Diego García también en la guitarra y “Al Pacino” en los teclados.
Brindando por la Independencia de México, la temporada de toros y por las propuesta del alcohol como comida saludable, Calamaro proclamó un “¡Viva México, carajo” de viva voz, y se dispuso a interpretar ritmos muy diversos como “Siete Segundos”, un fragmento del bolero de Gardel: “El día que me quieras” con la única compañía del piano y su voz, para culminar con un atrevido rock and roll en “Mi pequeño salto mortal”. El disfrute del público continuó con la intensidad de “Palabras más, palabras menos”, un buen jazz con los “Los aviones”. De la famosa canción de “Maradona” pasó a “Sin Documentos” y “Mi enfermedad” (también de Los Rodríguez). Al finalizar la última, el cantautor nacido en Buenos Aires recibió en una flor la promesa de un atrevimiento acertado de parte de una fanática que subió de manera sorpresiva al escenario y lo besó sin pena y con bastante gloria. Nuevamente condujo a los escuchas a un nuevo cambio rítmico y emocional con la melancolía de “Los Chicos”, siguiendo con el romance agridulce de “Paloma”, con la cuál pretendió despedirse de sus seguidores tijuanenses, sin embargo regresó rápidamente para consentirlos musicalmente con “No va más”, su famosa “Crímenes Perfectos” y para finalizar con el entusiasmo febril de las voces que coreaban“Flaca”. El “Rey del Veneno”, comenzó su partida al pleno estilo taurino y, habiendo ofrecido el corazón entre flamencos, jazz, blues, tangos y rock and roll , se despidió del público del norte al cual sedujo durante aproximadamente dos horas, con un: “Ché, Tijuana, muchas gracias de verdad, muchas gracias, ¡Viva México!”. Andrés partió del escenario, culminando una noche de deleite en la que las seductoras posibilidades del ritmo y la letra al unísono, fueron interpretadas por un innegable ícono del rock y la música popular en español.
Fotos por Ser Armenta @ser_iulian
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